jueves, 24 de octubre de 2013

Ni tan bueno, ni tan malo


Mi fundamento de vida: saber vivir, saber llorar y saber reír, ningún sentimiento es “malo” o “bueno” simplemente son factores que te ayudan a crecer como persona, el amor , por ejemplo, te hace sentir más vivo que nunca, te hace compartir, que es lo que nos hace más humanos, soñar, reír, percatarte de más cosas que cuando eres persona inerte, ésa que solo duerme, come, habla, trabaja, duerme, come, habla trabaja…. Es cierto que sin ésta base no podríamos ser personas, si no dormimos, nuestro cuerpo nos impide funcionar correctamente, sin ingerir alimentos no nos podemos nutrir, por lo tanto no podríamos funcionar tampoco, y sin trabajo, ay, el trabajo que hay veces que lo miramos como sufrido es el qué nos permite poner en práctica nuestras habilidades, nos demanda nuestra responsabilidad, y además, recibimos una remuneración por hacerlo.

DesCONCIERTAZO


                 Hay días en los que te encuentras, días en los que dices, ¡coño si me gusta vivir!. Hay días en los que entras en un proceso de alerta para percatarte de los más minúsculos detalles, que en realidad son los que van formando la base, la base de nuestra vida, de nuestros recuerdos, de nuestros desánimos, de nuestra alegría, de nuestra experiencia. Me gusto,  o quizá tengo que cambiar aspectos de mi misma. No quiero competencia. Me cansé de opinar sobre quien es mejor y quien es peor. Realidades hay tantas como personas en el mundo y yo he decidido que nadie me puede hablar de sentimientos comunes, de sueños parecidos o de metas cumplidas simultáneamente. No existe una realidad común. Existen factores que se reproducen de la misma manera para todos. No quiero pensar que voy a vivir lo que ya está escrito: Nacer, infancia, sueños, inocencia, sinceridad, adolescencia, rebeldía, amor, confusión, amistades, locura, fiesta, juventud, sueños, metas, emprender, trabajo, familia, responsabilidad, vejez, recuerdos, fin. No digo que no vaya a basarme en ese proceso, pero voy a vivir mi proceso, no creo que todo el mundo pueda comprenderme, comprenderlo, solo aquellas a las que yo deje, o a las que me demuestren que pueden entrar.

Agallas y otras carencias.

Existen tantos mundos como pares de retinas desgastadas. Desgastadas y cansadas de derramar lágrimas secas, de estar día y noche abiertas por si a la felicidad le da por pasar delante de ellas. Para no perder detalle.  Y es que somos tan únicos todos que al final resultamos iguales;  unos seres perdidos en medio de la nada que se han estudiado cómo vivir y a eso se dedican . Sus instantes los dedican a aquello que llaman vida, algo que consideran muy personal pero que la mayoría desconoce puesto que aún no han pasado la prueba que les hará comprender que es realmente eso, qué es realmente  la vida. Y la vida en sí lo es todo, y cuando digo todo, me refiero a todo, no hay un todo más preciso y más completo que la vida. Y para comprenderlo solo hay que tener las agallas de enfrentarse a uno mismo, ojo, hay que tener agallas. A los más valientes les lleva años y a los más ignorantes les lleva la vida entera

Una de tantas.


Hoy me dedico a ti, todo pasa por delante de mis ojos, pero yo no puedo hacer nada. Me gustaría gritarte, pero el día gris se va apoderando de tu imagen. Odio ver como te vas, llegue tarde a la cita de nuestra vida, el plato estaba roto y el vino pagado. Pude olerte, parece mentira, tantos años contigo y de repente te vas, así, dices adiós, como si pudiera volver a empezar, como empecé a quererte. El restaurante está lleno, pero vacío sin ti, no te das cuenta de que cuando estabas conmigo el mundo se congelaba, tu mirada no era nada más que todo. Y hoy me tumbo en la cama, fumando un cigarrillo, que nunca viene mal, nada es mejor que ti, pero llorar es gratis.

Pongamos que hablo de mi.


Dicen que nunca terminas de conocer a las personas, que nunca predecirás con ciencia exacta el futuro próximo, que cada segundo es diferente, que un latido puede cambiar el rumbo de tu vida, que un día te encuentres y otro ya no sabes ni quien eres.  Ella en cambio no se lo plantea, vive según le venga el tiempo, según las miradas que recibe, las conversaciones que tiene, es variable, hoy te puede hablar de amor y mañana de sexo, no es feliz, o por lo menos no lo parece, puede llegar a inundar sus ojos de lágrimas por una carcajada, o dejar a sus ojos secos de rabia. Su mirada te puede helar, tanto soñó antes de despertar que cada mañana tiene un motivo nuevo para sentirse frustrada, no es de tener amigos, es de buscarse a ella misma, camina despacio y con prisa por encontrar algo que aún desconoce, tiene ansias de conocer, tiene esperanza por cambiar su vida.

Sigue siendo ella

Días confusos, buscando una explicación a mi estado anímico, demasiadas cosas no van bien pero cuál es la que me provoca este desánimo? Tú. Porque en cuanto se van tus ojos de mi lado, me quedo ciega, no veo más allá de tu sonrisa al final de la calle, puedo caminar durante horas seguidas sin pensar en nada más que en ti. Te vas, me quedo aquí, con la ciudad en la que vivimos la locura en cada rincón, donde me enseñaste que me proporcionas una dosis bruta de felicidad permanente con solo una mirada, porque tus infinitos ojos verdes me esclavizan.
Y así me levanté hoy, sin ganas de nada, con ganas de ti, arrepentida de lo que pudo pasar y no pasó, arrepentida de los besos que no dimos, arrepentida de los momentos que pudimos hacer nuestros. El tiempo habla, y nosotras hablaremos con él, no voy a forzar situaciones, voy a vivir sin ti, cuando vuelvas veré si puedo vivir sin tus labios o si no, te querré en silencio, no está bien despertar las mariposas que piden a gritos revolotear dentro de mi.

Me quema, me quemas tan lejos, acércate, quiero tenerte tan cerca que me agobies, quiero mandarte a la mierda para irte a buscar. Joder, que te quiero