jueves, 24 de octubre de 2013

Agallas y otras carencias.

Existen tantos mundos como pares de retinas desgastadas. Desgastadas y cansadas de derramar lágrimas secas, de estar día y noche abiertas por si a la felicidad le da por pasar delante de ellas. Para no perder detalle.  Y es que somos tan únicos todos que al final resultamos iguales;  unos seres perdidos en medio de la nada que se han estudiado cómo vivir y a eso se dedican . Sus instantes los dedican a aquello que llaman vida, algo que consideran muy personal pero que la mayoría desconoce puesto que aún no han pasado la prueba que les hará comprender que es realmente eso, qué es realmente  la vida. Y la vida en sí lo es todo, y cuando digo todo, me refiero a todo, no hay un todo más preciso y más completo que la vida. Y para comprenderlo solo hay que tener las agallas de enfrentarse a uno mismo, ojo, hay que tener agallas. A los más valientes les lleva años y a los más ignorantes les lleva la vida entera

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