Dicen
que nunca terminas de conocer a las personas, que nunca predecirás con ciencia
exacta el futuro próximo, que cada segundo es diferente, que un latido puede
cambiar el rumbo de tu vida, que un día te encuentres y otro ya no sabes ni
quien eres. Ella en cambio no se lo
plantea, vive según le venga el tiempo, según las miradas que recibe, las
conversaciones que tiene, es variable, hoy te puede hablar de amor y mañana de
sexo, no es feliz, o por lo menos no lo parece, puede llegar a inundar sus ojos
de lágrimas por una carcajada, o dejar a sus ojos secos de rabia. Su mirada te
puede helar, tanto soñó antes de despertar que cada mañana tiene un motivo
nuevo para sentirse frustrada, no es de tener amigos, es de buscarse a ella
misma, camina despacio y con prisa por encontrar algo que aún desconoce, tiene
ansias de conocer, tiene esperanza por cambiar su vida.
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