Hay días en los que te
encuentras, días en los que dices, ¡coño si me gusta vivir!. Hay días en los
que entras en un proceso de alerta para percatarte de los más minúsculos detalles,
que en realidad son los que van formando la base, la base de nuestra vida, de
nuestros recuerdos, de nuestros desánimos, de nuestra alegría, de nuestra
experiencia. Me gusto, o quizá tengo que
cambiar aspectos de mi misma. No quiero competencia. Me cansé de opinar sobre
quien es mejor y quien es peor. Realidades hay tantas como personas en el mundo
y yo he decidido que nadie me puede hablar de sentimientos comunes, de sueños
parecidos o de metas cumplidas simultáneamente. No existe una realidad común.
Existen factores que se reproducen de la misma manera para todos. No quiero pensar que voy a vivir
lo que ya está escrito: Nacer, infancia, sueños, inocencia, sinceridad,
adolescencia, rebeldía, amor, confusión, amistades, locura, fiesta, juventud, sueños, metas, emprender, trabajo,
familia, responsabilidad, vejez, recuerdos, fin. No digo
que no vaya a basarme en ese proceso, pero voy a vivir mi proceso, no creo que
todo el mundo pueda comprenderme, comprenderlo, solo aquellas a las que yo
deje, o a las que me demuestren que pueden entrar.
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