Hoy me dedico a ti, todo pasa por delante de
mis ojos, pero yo no puedo hacer nada. Me gustaría gritarte, pero el día gris
se va apoderando de tu imagen. Odio ver como te vas, llegue tarde a la cita de nuestra
vida, el plato estaba roto y el vino pagado. Pude olerte, parece mentira,
tantos años contigo y de repente te vas, así, dices adiós, como si pudiera
volver a empezar, como empecé a quererte. El restaurante está lleno, pero vacío
sin ti, no te das cuenta de que cuando estabas conmigo el mundo se congelaba,
tu mirada no era nada más que todo. Y hoy me tumbo en la cama, fumando un
cigarrillo, que nunca viene mal, nada es mejor que ti, pero llorar es gratis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario