Hoy soy todo aquello que pudo haber sido, soy tus lágrimas en tus
mejillas, las hojas solitarias deslizarse sobre el ambiente del gris otoño, soy
el café que nos espera impaciente, soy la sonrisa oculta de la niña perdida,
los sueños de unos enamorados que hoy no se hablan, soy tu mirada congelada en
el pasado, soy yo deseando ser contigo, soy una más entre tanto mundo, una vida
que camina sobre la nada, queriendo entender por qué lo que más nos llena es
tan difícil de conseguir, quiero amar, quiero soñar despierta, quiero llorar y
gritar de felicidad, quiero tener un motivo para salir desnuda a la calle y dar
vueltas sin que nadie lo entienda, quiero enloquecer sabiendo que tu eres el
motivo, quiero quererte por cada rincón de tu cuerpo, quiero palpar todas las
zonas de tu piel y mojar tus labios con mis besos, quiero cogerte de las manos
y que nos miremos fijamente, quiero entender el mundo, quiero que vengas.
jueves, 24 de octubre de 2013
Un poco de esencia
Hoy no quiero saber que pasa en Libia, ni en
Japón, ni en tu mente. Hoy, no es un día más, es el día que tanto tiempo
llevaba esperando para vivir con todas las letras. Mierda la tenemos disponible
a todas horas, impasibilidad no, alegría, tampoco.
No me importa ser egoísta, 24 horas para mi,
tampoco pido mucho, y si lo pido, un beso de mi parte al que lo piensa. Mas
Marta que nunca, más de eso que tengo yo que nunca. Un pantalón roto, una
camiseta de tirantes, y una chaquetilla de punto para que no salgan del todo
mis impulsos, abro la puerta y sonrío, el mundo se detiene, el Sol me guiña un
ojo, y yo me doy el vicio de hacer lo que realmente quiero, ser yo. Ellas
vienen conmigo, que nadie lo dude, hagamos locuras. Una orden de alejamiento
para la cordura. Y bien, esto es todo, todo soy yo.
Ni tan bueno, ni tan malo
DesCONCIERTAZO
Hay días en los que te
encuentras, días en los que dices, ¡coño si me gusta vivir!. Hay días en los
que entras en un proceso de alerta para percatarte de los más minúsculos detalles,
que en realidad son los que van formando la base, la base de nuestra vida, de
nuestros recuerdos, de nuestros desánimos, de nuestra alegría, de nuestra
experiencia. Me gusto, o quizá tengo que
cambiar aspectos de mi misma. No quiero competencia. Me cansé de opinar sobre
quien es mejor y quien es peor. Realidades hay tantas como personas en el mundo
y yo he decidido que nadie me puede hablar de sentimientos comunes, de sueños
parecidos o de metas cumplidas simultáneamente. No existe una realidad común.
Existen factores que se reproducen de la misma manera para todos. No quiero pensar que voy a vivir
lo que ya está escrito: Nacer, infancia, sueños, inocencia, sinceridad,
adolescencia, rebeldía, amor, confusión, amistades, locura, fiesta, juventud, sueños, metas, emprender, trabajo,
familia, responsabilidad, vejez, recuerdos, fin. No digo
que no vaya a basarme en ese proceso, pero voy a vivir mi proceso, no creo que
todo el mundo pueda comprenderme, comprenderlo, solo aquellas a las que yo
deje, o a las que me demuestren que pueden entrar.
Agallas y otras carencias.
Existen
tantos mundos como pares de retinas desgastadas. Desgastadas y cansadas de
derramar lágrimas secas, de estar día y noche abiertas por si a la felicidad le
da por pasar delante de ellas. Para no perder detalle. Y es que somos tan únicos todos que al final
resultamos iguales; unos seres perdidos
en medio de la nada que se han estudiado cómo vivir y a eso se dedican . Sus
instantes los dedican a aquello que llaman vida, algo que consideran muy
personal pero que la mayoría desconoce puesto que aún no han pasado la prueba
que les hará comprender que es realmente eso, qué es realmente la vida. Y la vida en sí lo es todo, y cuando
digo todo, me refiero a todo, no hay un todo más preciso y más completo que la
vida. Y para comprenderlo solo hay que tener las agallas de enfrentarse a uno
mismo, ojo, hay que tener agallas. A los más valientes les lleva años y a los
más ignorantes les lleva la vida entera
Una de tantas.
Hoy me dedico a ti, todo pasa por delante de
mis ojos, pero yo no puedo hacer nada. Me gustaría gritarte, pero el día gris
se va apoderando de tu imagen. Odio ver como te vas, llegue tarde a la cita de nuestra
vida, el plato estaba roto y el vino pagado. Pude olerte, parece mentira,
tantos años contigo y de repente te vas, así, dices adiós, como si pudiera
volver a empezar, como empecé a quererte. El restaurante está lleno, pero vacío
sin ti, no te das cuenta de que cuando estabas conmigo el mundo se congelaba,
tu mirada no era nada más que todo. Y hoy me tumbo en la cama, fumando un
cigarrillo, que nunca viene mal, nada es mejor que ti, pero llorar es gratis.
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